¿Por qué se han puesto en marcha protocolos anticontaminación en algunas ciudades españolas?

Si vives en una de las grandes ciudades españolas y posees un vehículo es bastante posible que en el último año te hayas encontrado más de una vez con restricciones relacionadas con el tráfico debidas a alertas por altos niveles de contaminación.

¿Pero conoces en qué se basan este tipo de medidas y en qué consisten? Más allá de las normativas europeas que ya revisamos en nuestro blog, vamos a intentar explicar por qué existen en nuestro país diferentes normativas al respecto.

Leyes de referencia.

Quizá la primera normativa a la que debamos remontarnos sea la Ley de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera de 2007. En esta ley ya se establecía como principio la acción preventiva y se depositaba en los municipios de más de 100.000 habitantes la responsabilidad de disponer de medidas de evaluación de los niveles de contaminación, redes de comunicación a la población, la elaboración de planes encaminados a cumplir los objetivos de calidad del aire y la adopción en caso necesario de medidas de restricción parcial o total del tráfico.

En segundo lugar, debemos fijarnos en el Real Decreto del 28 de enero de 2011, relativo a la mejora de la calidad del aire. Este decreto establece los umbrales de alerta para tres contaminantes: dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y ozono. Es decir, marca el nivel de alerta a partir del cual una exposición puede suponer un riesgo para la salud humana, y que por tanto exige la adopción de medidas inmediatas. El valor del umbral de alerta para el dióxido de nitrógeno está establecido en esta normativa en 400 microgramos/m3 durante tres horas consecutivas en lugares representativos de la calidad del aire.

Por otro lado, en 2014 se modifica el texto de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, atribuyendo a los municipios la competencia de restricción de la circulación a determinados vehículos en vías urbanas por motivos medioambientales.

Aplicación a nivel municipal.

A partir de estas normativas, son varios los municipios que lanzan sus propios sistemas de control con mediciones que permiten conocer en tiempo real las concentraciones de los elementos contaminantes y sistemas de restricción para actuar ante niveles que pueden constituir riesgo de alcanzar los umbrales de alerta.

A nivel municipal, las medidas de control y restricción se han estructurado de manera distinta. Próximamente veremos algunas de las principales normativas municipales que encontramos en nuestro país.

En todo caso, el tráfico a motor es uno de los causantes de los índices de dióxido de nitrógeno en el aire. Por eso es tan importante que se generalice el uso de tecnología de reducción catalítica selectiva (SCR) y del aditivo Adblue® para el catalizador en los vehículos de motor diésel (obligatorio para los nuevos vehículos desde 2015). La tecnología SCR y el uso de este aditivo ofrecen una reducción de hasta un 95% de NOx en el proceso de combustión.