Normativas europeas: ¿se han reducido los límites de emisiones?

El tamaño del parque de vehículos y la conciencia del daño que los gases que emiten hace al medio ambiente y a la salud son dos de las principales razones por las que cada vez hablamos más de contaminación. Y también, por la que las instituciones cada vez se preocupan más en regular los niveles de NOx y CO2 que producen los coches.

Para unificar las medidas aceptadas para todos los fabricantes, la Unión Europea pone en marcha una serie de normativas, que comienzan en 1992 con Euro1. En ella se implanta por primera vez un catalizador en el que el dióxido de nitrógeno se descompone por reacciones REDOX. En este primer reglamento, se establecía el límite en 0,97 g/km, algo impensable hoy en día.

La primera actualización que se hizo de la normativa fue en 1995 y el máximo de NOx permitido a los coches era de 0,7, que en la Euro 3 implementada en el año 2001 se seguía reduciendo hasta los 0,5 g/km.

Las instituciones europeas han seguido avanzando con normas cada vez más restrictivas, llegando a reducciones del 50% en la cantidad permitida. Éste es el caso de la Euro 4, que en 2006 establecía el límite de NOx en 0,25 g/km, pero no de la siguiente, ya que la Euro 5 solo lo redujo en una pequeña cantidad, aunque añadía una nueva obligación para los diésel: el filtro antipartículas.

La última gran instrucción europea respecto a las emisiones de los coches es la llamada Euro 6 de 2014, de la que ya han surgido varias reformas para continuar con su mejora. En ella, el límite de NOx es cercano al cero, ya que se incluye una tecnología nueva llamada SCR en la que los óxidos del nitrógeno son neutralizados por un líquido: el AdBlue®.

Entonces, ¿por qué aumentan las emisiones con Euro 6C?

Si toda la progresión ha sido para reducir siempre los límites contaminantes, ¿por qué estás leyendo en prensa que con la nueva norma Euro 6C éstos pueden crecer? Muy fácil, con la puesta en marcha de la nueva metodología de medición de emisiones en conducción real (RDE) los niveles van a ser superiores a los obtenidos en la homologación en laboratorios, por lo que las restricciones no pueden ser las mismas. Este aumento ocurre tanto para los NOx, de los que ya hemos visto la evolución, como para el CO2, que también se ha ido reduciendo en cada uno de los reglamentos adoptados.

Y aunque pueda parecer que estos nuevos límites van en detrimento del medio ambiente, en realidad con este tipo de medida se conoce mejor la realidad de las emisiones y los fabricantes de automóviles se deberán esforzar por cumplir los datos reales de contaminación, adoptando tecnologías como la del Catalizador de Reducción Selectiva o SCR para minimizar las emisiones de NOx.