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¿Cómo se homologan las emisiones de un coche? Ahora, en la carretera

Cuando compras un coche, siempre puedes consultar unos datos sobre el nivel de emisiones contaminantes o consumo que tiene el vehículo, pero, ¿de dónde sacan estos datos?

Hasta ahora, se subían los modelos de vehículos a un rodillo dentro de un laboratorio y se simulaban una serie de situaciones que se podían dar en la conducción. ¿El problema? Que los resultados no se corresponden con la realidad.

Hay casos muy conocidos en los que se han falseado los datos de emisiones, y es que conociendo exactamente cómo funcionan los aparatos de medición y qué se está examinando en todo momento, era posible preparar la prueba para obtener los resultados más óptimos posibles.

Para evitarlo, las instituciones europeas han instaurado una serie de cambios que tienen como base las pruebas RDE, o lo que es lo mismo, de Emisiones en Conducción Real, y el nuevo ciclo de medición del consumo WLTP, que cambian las situaciones de aceleración o frenado en las que se testa el coche.

 

¿Qué es la medición RDE (Real Driving Emission)?

Con la llegada de la normativa EURO 6c controlar las emisiones de NOx y partículas que se generan al quemar combustible es uno de los grandes retos a cumplir, por lo que conseguir una medición exacta es esencial.

Para conseguir cumplir los límites establecidos, muchas marcas han optado por sistemas SCR (catalizador de reducción selectiva) en las que con el uso del aditivo AdBlue®, los óxidos de nitrógeno son neutralizados convirtiéndose en vapor de agua y nitrógeno, dos elementos inocuos.

Y entonces, ¿va a mejorar la medición de Emisiones en Conducción Real el cuidado del medio ambiente? Al no depender de los rodillos y sí hacerlo de las circunstancias del tráfico, no se puede jugar con la temperatura de combustión que servía en ocasiones para obtener mejores resultados de gases contaminantes o de consumo de carburante, que afecta directamente a la cantidad de CO2 generado por el coche.

Esta nueva prueba se realiza en la vía pública en lugar de hacerlo en un laboratorio, y en vez de simular las situaciones que pueden darse, expondrá al coche al tráfico abierto durante casi dos horas. Las muestras se recogen con un medidor externo que se añade al vehículo, por lo que será muy complicado que los resultados sean iguales de una prueba a otra.

Con ello, aunque los datos resultantes pueden ser más altos que hasta ahora, serán más cercanos a la realidad y por tanto se podrán tomar medidas sobre la situación que provoca cada modelo en la ciudad. Y además, hará que los fabricantes tengan que comprometerse a limitar las emisiones de forma real y no solo para las pruebas cerradas.

 

¿Y cuándo se va a notar en los coches?

Aunque las nuevas pruebas de Emisiones en Conducción Real son obligatorias desde septiembre para todos los fabricantes que quieran homologar sus vehículos para circular en la Unión Europea, hasta el 31 de agosto de 2018 pueden seguir a la venta coches homologados por el ciclo anterior, llamado NEDC. Y por tanto, a partir del 1 de septiembre de 2018 todos los coches de nueva matriculación deberán haber pasado por este nuevo tipo de comprobación, haciendo que en 2020 todos los modelos cumplan con la normativa Euro 6D sobre emisiones y contaminación.